
Nos juntamos para conmemorar y representar el Primero de Mayo con diversas actividades culturales:
- Proyección de videos y documentales
- Muestra de fotos
- Lectura de textos
- Intervención teatral
- Presentación de la murga "Pechando el Camión"
- Feria de publicaciones
Vamos llenando nuestro "muro colectivo" con todas las ideas que nos representan el día de l@s trabajador@s mientras tomamos un rico mate cocido (no te olvides de traer tu taza!!!) y pasamos una buena tarde!!!
L@S ESPERAM@S EL VIERNES 30 A PARTIR DE LAS 17 HS, EN PANGEA (laprida y córdoba)!!!!!!!!
Pangea Resto-Bar "Autogestionado por sus Trabajadores" y Murga Pechando el Camión
Cruzadas

Sea por mera curiosidad o ejercicio crítico, una de las preguntas frecuentes de quienes nos van conociendo es “¿Por qué CRUZADAS?”. Partiendo del principio de que la conformación de las identidades es un continuum en el que intervienen una multiplicidad de factores, hacemos hincapié en ciertos puntos que nos llevaron a la elección de la nomenclatura por la cual hoy se nos conoce.
“A la Iglesia Católica, Apostólica y Romana que se quiere meter en nuestras camas, le decimos que se nos da la gana de ser MUJERES, FEMINISTAS Y LESBIANAS!!”
Algunxs, con un poco de aprensión, nos preguntan el por qué de un nombre que está históricamente ligado al catolicismo. Efectivamente, “Las Cruzadas” fueron campañas militares, que se llevaron a cabo entre el siglo X y el XIII aproximadamente, contra los pueblos paganos, contra los herejes cristianos y contra los enemigos políticos del Papado. Por extensión, el término se emplea para describir cualquier guerra religiosa (“saquen sus rosarios de nuestros ovarios”) o política (“lo personal es político”) y, en ocasiones, cualquier movimiento político o moral (“conmigo no han de jugar, conmigo no han de poder, yo no soy ninguna escoba conmigo no han de barrer”).
Primero, nosotras somos CRUZADAS, sin artículo determinante. Segundo, entre las acepciones admitidas oficialmente, se encuentran: encrucijada, lugar donde se cruzan calles o caminos, y campaña, en pro de algún fin.
En este sentido, nos cruzamos y le hacemos frente a la hipocresía de una sociedad que nos invisibiliza, nos oprime y pretende silenciarnos con su discurso heteropatriarcal.
Nos cruzamos y le hacemos frente a la misoginia, a la lesbofobia y a todas las acciones machistas que nos violentan a diario.
Nos cruzamos, desmantelamos una estructura de pensamiento arcaico y luchamos por construir la sociedad en la que queremos vivir.
Descreyendo del poder de las etiquetas, nos reapropiamos y resignificamos conceptos. Nosotras somos CRUZADAS, no somos lo que pensás, somos lo que queremos…
Encontramos en este tipo de actividades un espacio de intercambios muy agradable, por eso queremos que se repita.
El nuevo encuentro será en Plaza Alberdi (corrientes y catamarca, frente a la estación de trenes) este domingo 18 a las 17hs. lleva todo lo que quieras compartir.
Amigos!
Nuestra organización se complace en anunciarles que a pesar del corto camino que llevamos recorrido -apenas 8 meses!- hemos alcanzado la liberación absoluta; la verdad por la que veníamos luchando, y que sin esperar encontramos de repente.
Ni en manifestaciones, ni a través de pintadas, ni en encuentros, ni en festivales. Ni mucho menos en improductivas discusiones asamblearias y horizontales.
La verdadera iluminación nos llegó de las sabias palabras, la presencia imponente y autorizada de un hermano.
Es por esto que hoy, llenas de paz interior –y sobre todo de alivio- podemos anunciar nuestra despedida.
Hermanos…tenemos cura. Y estamos dispuestas a compartirla con todos los infelices gays como nosotras.
El padre Ch, sacerdote y abogado, se hizo eco de nuestro sufrimiento y a través de una conferencia brindada el lunes en el Concejo Deliberante Municipal, nos ha aportado desde la total humildad que como auténtico fiel lo caracteriza, las palabras que necesitábamos escuchar, y que hasta ahora habíamos buscado sin resultados efectivos: no tenemos por qué seguir padeciendo la distorsión de nuestra naturaleza, ni conviviendo con los trastornos psicológicos que conlleva el deseo hacia una persona de nuestro mismo sexo. No tenemos por qué seguir aportando a las crueles pero indiscutibles estadísticas que nos colocan como los auténticos culpables de la expansión del SIDA, que tan injustamente ha afectado por nuestra irresponsabilidad y degeneración sexual a nuestros hermanos heterosexuales.
Han de terminarse las adicciones a las drogas y la pedofilia, males característicos de nuestra comunidad enferma. No deberemos hacernos cargo nunca más de las violaciones sexuales que inevitablemente perpetuamos, impulsados por el deseo enfermo con el que convivimos. Sí deberemos responder por las injurias y la campaña de desprestigio sostenida contra los sacerdotes injustamente acusados de violaciones a menores. Nos hagamos eco de la verdad…siempre supimos que los verdaderos culpables sólo ejercían el sacerdocio como pantalla para esconder su pasado homosexual.
Hermanos -porque a partir de ahora nos dirigiremos así a ustedes-, pedimos perdón:
-Perdón por engañarnos y engañarlos pretendiendo respeto y felicidad como lesbianas. Eso es imposible, y hoy somos capaces de reconocerlo. El orgasmo clitoriano era una mentira. Por locas que nos volviera en la cama, por autónomas y libres que nos hayamos sentido dando y recibiendo ese supuesto “amor” de otra mujer; no podemos ir en contra de la naturaleza, y ésta es heterosexual. El verdadero placer -y no ese trucho y cochino-, depende exclusivamente de los hombres, y sólo debe ejercerse para reproducirnos como especie. Sino, ¿quién sacará brillo con el esmero del amor al Papa de los sagrados estandartes dorados del Vaticano sino nuestras hijas, vírgenes, puras y obedientes.
-Perdón por no comprender la lógica aristotélica. Por mucho que tiremos la piedra hacia arriba, ésta siempre caerá, y no volverá a levantarse por sí misma. Por muy capaces que nos sintamos de amar a quién se nos cante y de ser felices con ella (guácala), nuestra vagina es para los chicos. Amén. (Gracias Padre Ch por esta metáfora iluminadora).
-Perdón, finalmente, por haber intentado manipular a diputados y senadores bajo falsos discursos de discriminación y derechos humanos, pretendiendo que aprobaran lo inaprobable. No reclamaremos más el derecho al casamiento. El “Hasta que la muerte los separe” no nos corresponde como gays. A menos que hablemos de muerte a causa de VIH, claro.
Agradecemos profundamente al Padre Ch por haber velado por el bien de la sociedad, ayudándonos a entender que no podemos pretender el ejercicio de las tendencias homosexuales ni lésbicas bajo el argumento simplista de que “no hacemos daño a nadie”.
Ahora entendemos que sí lo hacíamos. Hacíamos mal a la estabilidad social que hoy reina gracias a que la heteronormatividad sostiene su hegemonía. Poníamos en peligro la justicia, la equidad y la salud que caracterizan por igual a todos los sectores y a todos los países. Pensar en que casi hacemos tambalear tanta armonía nos da vergüenza. Por suerte con 3 avemarías y 2 y ½ padres nuestros eso se perdona (o algo así nos dijo el sábado en Diva unx amigx del Opus).
Estamos abiertas a quienes deseen compartir las técnicas curativas del Padre Ch.
Para ello, con esfuerzo, pero convencidas de que sólo el dolor terrenal nos asegura el cielo, y conscientes de que sólo puede perdonársenos convirtiendo en dolor lo que antes fue placentero, convocamos a todxs lxs trans, lesbianas, homosexuales y más tergiversados que se les ocurra, a continuar sus prácticas actuales hasta que el momento divino de curación se manifieste bajo un halo de luz fosforescente. Si por extraños motivos esto se demora, haremos los reclamos correspondientes a EDET, pero en ningún caso puede dudarse de que la curación no llegará.
Deseando una pronta sanación a toda la comunidad gay, por el bien de esta sociedad transparente y alejada de la hipocresía, nos despedimos, esperando que les sean leves los últimos tristes y estériles orgasmos de su existencia.
CruZaNas
Porque no éramos lo que queríamos ser, cambiamos tortas por hostias.
(entiendase la ironía del texto)

El machismo no tiene límites, no tiene género, no tiene sexo. No se toma vacaciones, está en todos lados, en todo momento, no perdona, está siempre tomando diferentes formas. El machismo no tiene conciencia de clase, no discrimina, no espera. El machismo es una de las formas de dominación hegemónica del patriarcado, sus brazos no se ven, pero al mismo tiempo no es posible discutir su existencia. Es un sistema vigente, es un modo de hacer las cosas que se encuentra en lo más profundo del sentido común, en lo más cotidiano de lo cotidiano. El machismo, la heteronormatividad y el patriarcado encuentran su génesis y su justificación en el mantenimiento de la vigencia de una hegemonía.
La racionalidad burguesa impuesta como hegemonía desde la Revolución Francesa es la máxima y actual expresión de la larga historia de la racionalidad patriarcal, clásica y medieval. El patriarcado es parte de la lógica social en que vivimos, una que se expresa y que nos apresa en su lógica racionalista, burguesa, religiosa y machista. Ésta última es su caballito de batalla, su arma contemporánea, aquella que, justificada por todas las instituciones, parece hoy omnipresente. Hoy como ayer, el machismo y el patriarcado son la misma cosa, son las dos caras de la moneda. Ahí donde el patriarcado es hegemonía, es silencio y es modo de hacer, es donde el machismo impone su opresión, impone su bozal, impone la lógica hegemónica. El patriarcado le deja al machismo el trabajo sucio, pero no por eso es menos responsable, parece alejarse mientras crea las condiciones de su propia reproducción.
El patriarcado es hoy un modo de hacer las cosas, en realidad es el modo establecido en que se hacen las cosas. Es lo que nos han dicho, enseñado, vendido. Parece no existir, parece no estar, parece ser un invento de radicales charlatanes o creadores de humo, filósofos de café. Pero día a día, aunque lo neguemos, vemos el ejemplo cotidiano del golpe, del bozal, del modo unidimensional de hacer las cosas, vemos el machismo, vemos el patriarcado y vemos a la heteronormatividad que camina de la mano. Porque el sistema social que justifica y sostiene el patriarcado no se encuentra inscripto en los libros como una abstracción académica, se encuentra en lo cotidiano de las experiencias, de las ideas y de las prácticas, está en todos lados aunque intentemos ocultarlo. No es una lucha entre los que muestran y los que quieren ocultar ni una lucha entre los que entienden y los que no quieren entender, es una lucha para entender que nuestra cotidianeidad está justificada dentro del patriarcado, seamos burgueses, proletarios, conservadores o revolucionarios.
El patriarcado se encuentra en las prácticas sociales, ahí en los bares, ahí donde se dividen las conversaciones entre hombres y mujeres y donde se esperan ciertos temas, ciertos modos. Se encuentra en el levante, cuando a las mujeres les queda el lugar del mirar y del hacerse desear y al hombre el de actuar, si no van a pensar que somos esto y aquello. Ahí donde a las mujeres les queda el lugar de objeto y no de sujeto de su deseo se encuentra el patriarcado. Cuando cambiamos de tema de conversación porque entra un hombre o una mujer en la habitación, cuando lo hacemos porque tenemos que mantener una imagen, aquella imagen que nos termina haciendo cómplices de la dominación. Ahí donde los roles están marcados claramente, ahí donde sabemos lo que debería ser cada uno, ahí donde el mundo se muestra claro en sus supuestos, ahí está la dominación. Se encuentra en el super y en su división del trabajo, las mujeres hacen esto, los hombres aquello, los hombres cobran tanto, las mujeres menos. Lo vemos en los hogares, en las escuelas, en los colectivos, caminando por la peatonal…
Se encuentra en las ideas, ahí en lo cotidiano, ahí en la cultura, ahí en los prejuicios. Se encuentra en las publicidades que nos dividen el mundo en hombres exitosos y mujeres perras, cuando observamos la multitud y clavamos la mirada en el estereotipo, en el deseo prestado por la industria cultural. Nuestro deseo y nuestro gusto está comandado a distancia por el machismo, deseamos el objeto, odiamos al sujeto, le dejamos cierto margen de acción y esperamos solo ciertas cosas: que no hable, que no piense, que no discuta, que no sea infiel, que haga lo que tiene que hacer, lo que es natural que haga, lo que hacen todos y nada más que eso. Ahí donde esperamos un beso cariñoso y un abrazo de una mujer y un saludo seco y distante de un hombre, encontramos las ideas que sostienen una división del mundo según el género. Ahí donde explicamos nuestras acciones en base a causas sobre nuestra supuesta femineidad u hombría, estamos siendo cómplices.
Se encuentra en las experiencias, ahí donde vivimos diariamente en el cuerpo la discriminación del machismo, el modo en que sostiene el patriarcado y su lógica de la dominación. Es en los sentimientos, en las pasiones, en las emociones, todas educadas dentro de esta lógica, donde diariamente vivimos la división del trabajo, las expectativas y los modos en que el patriarcado nos ha enseñado a vivir justificando su sistema. Nuestro punto de vista, nuestras valoraciones y hasta nuestra estructuración subjetiva se encuentra moldeada, construida para la justificación, para que seamos cómplices de la dominación. Nuestra experiencia es producto del diálogo perpetuo entre las ideas y las prácticas que hemos heredado y que nos dedicamos, irreflexivamente, a reproducir.
Aunque no lo veamos, aunque creamos que no existe tenemos que luchar para verlo, tenemos que seguir peleando, literalmente para generar conciencia de la relación existente entre la burguesía, el machismo, la heteronormatividad y el patriarcado. Una vez que esa conciencia aflora se nos hace imposible seguir viviendo del mismo modo, una vez que hemos entendido la lógica de la dominación, nunca más podremos hacer ciertas prácticas, experimentar y compartir ciertas ideas del mismo modo. Ahí donde parece que es natural, donde parece que es así y no puede ser de otro modo, nos estamos resignando a vivir en un mundo recibido, injusto, para nada nuestro. Un mundo donde cada uno es lo que tiene que ser y nada más, donde uno no puede decidir sobre su cuerpo, sus gustos o el modo en que buscará su felicidad, un mundo donde no se acepta la diversidad, la variedad, la creatividad y la diferencia. Nosotros creemos que no podemos vivir más en este mundo que nos parece ajeno, tenemos que construir una alternativa. De este modo entenderemos que somos dominados todos, hombres y mujeres, heterosexuales y homosexuales y entenderemos que el machismo no tiene límites, no tiene género, no tiene sexo. No se toma vacaciones, está en todos lados, en todo momento, toma diferentes formas. El machismo no tiene conciencia de clase, no discrimina, no espera.

Para conocerlas y que nos conozcan, hacemos una mateada en el parque avellaneda el domingo 28/03 desde las 17.30.
La idea es intercambiar charlas, experiencias, un poco de material informativo y mates, claro.
(*) atenti, si llueve se suspende
(**) si estan los barrabrava de san martin, nos mudamos unos mil metros lejos de ellos
(***) si tenes dudas (sobre este encuentro, claro) escribinos a cruzatedevereda@gmail.com
las esperamos!!!




